martes, 26 de noviembre de 2013

EL RELOJ POR LA MAÑANA UN DOMINGO



Cerrar los ojos y escuchar.
Las hojas cayendo.
El fuego crepitando.
Pasos de un vacío Madrid en verano.
El reloj por la mañana un domingo.


La salida del colegio.
Los abrazos de despedida
La respiración de un bebé.
El mar borrando tus huellas.
Pasar las hojas 
de un libro de Pablo Guerrero.

Gotas de lluvia que avisan.
El silencio en una película.
Bailar en pasitos por primera vez
Un beso furtivo en un parque.

Un susurro inesperado.
Una risa contagiosa.
Las gotas perezosas del grifo
mientras te das un baño.
El viento en lo alto de la montaña.

Abrir los ojos y escuchar.
Tus latidos.
Los míos.
Abrir los ojos y escuchar.


miércoles, 20 de noviembre de 2013

TIRITA Y HERIDA, A LA VEZ

Tirita y herida, a la vez.
Barre las calles de arena mientras llena de hojas amarillas la ciudad.
Todo y nada, prosa y verso. Pozo oscuro y aguas tranquilas.
Veneno y antídoto. Cuchillo y pañuelo.
La prisa y la calma en un invierno que es verano.
Un roce. Una caricia. La vida y la muerte. Todo y nada.






miércoles, 13 de noviembre de 2013

AUNQUE CANSADO Y PERDIDO, AÚN SIGUES AHÍ



Que me marean los telediarios.
Me acuchillan las derrotas asumidas
que te hacen más pequeño.
Siento el agua caer, como una tregua.


Cierro los ojos y siento.
Como una disculpa.
Cierro los ojos y siento.
La música araña mi piel,
como lo que se pierde.

Pupilas con acordes que besan sin labios.
Caricias sin manos
que arrasan la cosecha.
Respiración y latidos. Tanto silencio.

Me agota la soledad de los que luchan
en medio de la tormenta. 
En el desierto.

Como un tifón, su eco me arrastra, río abajo,
por calles llenas de nada,
excepto renuncia y mirada al suelo.

Cierro los ojos entre la intensidad del aguacero.
Mece mi pelo con su altura.
Sentir.
Que estoy aquí.
Que no estoy aquí.

Seguir tirando de la cuerda.
Y no querer seguir repitiendo mentiras.
Y odiar que me sigas los surcos la piel.
Y odiar que me sepas de memoria.

Llovizna sobre mi ropa, desdibujando las letras.
Me cuenta al oído, tarareando,
que todo acabaría si alguna vez empezara.

Lo sé. Confieso. Son sólo juegos. De perdedores.
Siempre queremos seguir perdiendo.
Nunca quisimos más.
Sólo las sobras.

En la mecedora del sol 
abriendo esta cortina.
Gotas que abren nuestros labios, insolentes.
Rayos sobre el que arrojar sombras de incertidumbre.

Esclavos de nuestros miedos. 
Asesinos de almohadas.
¿Y quién se atreve a ir contracorriente?
¿Y quién se atrevería a empujar al miedo?

Mejor denunciemos a los que se levantan.
Mejor aplastemos a los que gritan.
Qué fácil es perder lo que ganaron otros.
Escupir en su sangre derramada.

Perder por no intentar ganar.
Perder por no querer dejar de perder. 
Puede ser peor, amenazan
Y les seguimos creyendo.
Señalan la flor
y corremos, desesperados,
en busca del hacha.
Y volvemos, desesperados,
a agachar la cabeza.

Echan la llave.

Cadenas que nos ponemos solos.
Por seguir mirando,
tras el cristal,
la lucha de los que no se resignan
a morir antes de vivir.
De los que saben que aún estás ahí.
Aunque cansado y perdido,
aún sigues ahí.






**foto: entrepadres.imujer.com

domingo, 20 de octubre de 2013

PENSÓ QUE ERA MEJOR ESCONDER LOS CUCHILLOS






Un día, Dulcinea arrancó el cable del teléfono.
Las persianas, bajadas.
Las ventanas, cerradas.
Después, tapó el espejo de la entrada.


La luz entraba, pero no el ruido.
Creyó que afuera sólo era ruido.


El televisor dejó de desinformar.
Y quien sabe, si también informar.
Olvidó salir a la calle.
Olvidó leer el periódico a la hora del café.


Creyó que las palabras dolían.
Creyó que la vida cortaba.
Y pensó que era mejor esconder los cuchillos.


Arrastraba los pies por el pasillo, 
intentando olvidar.
Evitando recordar, qué había tras la puerta.
Subió al primer piso, y sin mirar abajo antes,
el ordenador se precipitó, 
desparramando algunas verdades.


Creyó que la realidad era la peor enfermedad.
Creyó que caer era peor que vivir dormido.

Y un día, arrancó, el calendario.
Pegó fotos de infancia por toda la pared.
Y Dulcinea, esperó.


Y esperó.
Y esperó.
Y esperó.




lunes, 7 de octubre de 2013

ANTÍDOTO





Permitidme una locura,
antes de olvidar.
Antes de que el creer
pierda el equilibrio.

A lo mejor, sembrar lluvia
en campos de cuentos.

O tal vez, incendiar lunas,
llenas de secretos.
Como esos copos revelados
que son las tardes de cine.

Permitidme, no lo sé...
¿y si detrás del jueves
volviera a ser miércoles?.
Tras la tormenta
vendría Don Mario
con taquicardias del presente.

Que suenen en el teléfono
latidos de ahora,
(no mañana, ahora).
Luego nos hospedaremos 
en murales con colores de futuro
y pan recién hecho.

Permitidme, por ejemplo,
que el sueño de la razón
deje de producir monstruos
a partir de ahora.

Y quién sabe,
quizá construir laberintos
donde dejemos
de perder el centro.
Donde encontremos
la rima consonante
de nuestro boceto.

Y mañana podríamos tirar
de un carruaje con amaneceres
y sonrisas de horizonte
donde encontrar el antídoto
que erradique la cordura.

Una última locura, permitidme:
que las calles vuelvan a ser de los locos.



lunes, 14 de febrero de 2011




martes, 1 de octubre de 2013

LEVANTA, CORAZÓN, LEVANTA. VUELVE A OCUPAR TU SITIO



Pobre corazón, no gusta. Siempre le sustituyen por pecho. Que parece que no duele tanto. Por pecho, que parece no estar tan vacío en la estación de los fracasos, vacíos, de arterias que nombran farolas y el viento. Soledades, que se quedan sin aliento, de tanto subir escaleras. Pobre, pobre, corazón. Reclama. Reclama tu lugar. Explica que tú no huyes, corazón. Levanta, corazón, levanta. Vuelve a ocupar tu sitio. Y todo lo demás.







viernes, 27 de septiembre de 2013

INTERROGANDO A LA CORDURA


Han perdido el equilibrio.
Las mentiras.
Las rocas que ya no tienen prisa.

La puerta es un ala de sombrero
mientras el destino se lleva algo por delante.


Como una tempestad
que ríe en la Constitución.
Como el tambor del asfalto
de tantos desahucios.
Van atestiguando
los murmullos de la sangre.
Tanta inseguridad.


Nuestra risa va camino de alguna parte.
Rompe las garras de lo inevitable.
Ofreciendo opciones.


Interrogando a la cordura que duda de su locura.


Ha perdido una orquídea
El equilibrio.


Contando estrellas de tu respuesta.




martes, 28 de agosto de 2012

* foto: 'Echar una cometa' de Lli Gribouillon