domingo, 11 de enero de 2015

CUENTAS, GOLPEAS, ARDES



Encuentras la selva en sus manos.
Naces mil veces.
Mueres mil veces.

Desesperas en cada hueco de cada herida.
Retrocedes mañanas.
Recuerdas el ecuador del viento.
Cambias silencios por tormentas.
Despiertas soles extinguidos.

Llamas en la distancia.
Te precipitas sobre un poema.
Recorres diez años de peces en el desierto.

Guardas calles color acero e inviernos.
Empapelas la verdad.
Cuentas hombres mirando abismos.
Golpeas preguntas y respuestas.
Ardes sin idiomas.

Brillas más allá de los raíles vacíos.
Arrancas tus cadenas mil veces.
Mueres mil veces.
Vives mil veces.





*Marzo de 2010 (boceto en http://invitameavivir.blogspot.com.es/2010/03/cuentas-golpeas-ardes.html)

**Foto: internet. arp273-galaxies collide

domingo, 17 de agosto de 2014

LA CASA EN SU SITIO



Vamos, corazón.
Hay mucho trabajo por hacer.
Volvamos a poner
la casa en su sitio.

La que ha liado la cabeza.
Es la última vez
que la dejamos entrar.






*boceto del poema marzo de 2011. Autoría: @pennylanebcn @invitameavivir
**foto: Ian Hohlstein

viernes, 1 de agosto de 2014

OTRO FINAL. OTRO PRINCIPIO



Rescato  el cuento de marzo.
Démosle algunas vueltas, me dice.
La ingravidez del agua. Encontrar la palabra justa.
Tumbarse en el suelo, huir del calor.
Caminando juntos, hacia los mismos lugares.


Te cuento. Me cuentas. Sonríes.
El mundo abandona las armas en el salón.
Te escucho. Me escuchas. Te ríes.
Los fantasmas ahora son escarcha.


Tomo una frase entre mis dedos y la coloco en el tendedero. 
Da una vuelta. Luego otra.
Beso en la cabeza. Abrazo sin hipotecas.
Desnacionalizamos la rabia. Juntos.


El cuento espera, con los ojos abiertos.
El cuento reclama otro final. Reclama otro principio.
Sale del barco para decirme que no es una isla. Ni un archipiélago.
Es un libro, es tu boca, el sol que ya no quema.
Es el sombrero y los destellos. La sed calmada.


Cerrar los ojos. Esos acordes. Esos coros.
Cerrar los ojos al cantar contigo. Sin ti. Para ti.
Abrimos las manos y decimos hasta luego.
Abrimos la mesa y las flores del recibidor.


Tomo una frase entre mis dedos y la descoloco. 
Hace arroyo. Hace lluvia.
Beso en la cabeza. Abrazo sin hipotecas.
Desnacionalizamos el miedo.
Socializamos nuestro futuro.


Rescato  el cuento de marzo.
Démosle algunas vueltas, me dice.
El perdón del agua. La palabra justa.
Caminamos juntos. Sin cadenas.


La calle me abraza. ¿Dónde estabas?
La calle me reconoce y nuestro cansancio se vuelve paso.










lunes, 17 de marzo de 2014

ABRIL




Sueños que salen al amanecer
a pescar, sin soñadores, con faro.
Barcas que van izando velas.
Con hombres y amaneceres.

Velas sin pescadores.
Con árboles que plantan estrellas,
sin jardineros.
Abril sin culpa. Con más.

Raíces con despertadores.
Raíces con noticias del Pacífico.
Raíces sin ancla, sin versos, con tinta.
Con culpa. Con menos.

Hombres del faro.
Con espejos, sin inviernos.
Con puertas, sin sábanas
y cajones del revés.
Y una llave para los tiradores
sin tu nombre.

Cartas sin sello. Sobres con faltas.
Pijamas sin letras, por buzón,
entre noticias de ningún beso.
O de todos los debidos.

Marzos. Con raíces,
con olor a recuerdos
sin apenas futuribles.
Con varias certezas.
Que son cartas.
Que son versos
sueltos, libres y blancos.

Días que son sellos.
Horas que son buzones.
Regalos pendientes.
Tiempos de tal vez,
que hay que aprender a descodificar.

Y Abril se muda a marzo.
Con restauraciones de luceros.







31 de marzo de 2011
http://invitameavivir.blogspot.com.es/2011_03_01_archive.html

*foto: internet

miércoles, 29 de enero de 2014

AGUJERO BLANCO. CIMIENTO Y FLOR.



Puedo verte al asomarme al balcón.
Decidido, con pasos de cimiento y flor,
con pancartas 
y la sonrisa de los que no se resignan.

Te encuentro, agujero blanco,
en los versos de Neruda,
al paralizar un desahucio,
al defender lo que es de todos.

Me acunas, marea,
 que borras poco a poco
estas huellas de un pasado sin futuro.

Caminando, puedo escucharte,
reclamando lo que nos pertenece.
Primavera, que  floreces
a cada paso, a cada grito.

Floreces. Y con tu luz alumbramos
cloacas del miedo de despacho.
Floreces. Y a tu paso,
curas democracias enfermas.

Tus manos, tu voz,
la palanca con que sacudir escaños.
Puedo escucharte, en cada escuela,
en cada hospital,
en cada constitución saqueada.

Me acunas, marea.
Tú, que borras poco a poco
estas huellas de un pasado sin futuro.
Me acunas, atrapasueños
de conquistas sin vencidos.

Puedo verte. Puedo escucharte.
Con tu caja de herramientas y tus gafas de lejos.
Puedo verte. Puedo escucharte.
Enseñándome. Llamándome.





foto: pegaso1701.blogspot.com 

martes, 10 de diciembre de 2013

EL ÚLTIMO RELÁMPAGO DE LA TORMENTA



Intentaba escapar corriendo hacia ella,
al repetirse mil veces que la había olvidado.
Callaba si la tenía delante,
confesándolo todo en cada nueva
"Escucha esta canción".

Llevaba su nombre, la contradicción
y el perdón puede que fuera dejar de herir.
Apuntando cuando el olvido ayudaba a contar estaciones
y a coser sin anestesia cada herida nueva.

Nueva, porque quemaba distinto. "Será la edad".
Antigua, como la certeza. "Será que me hago mayor".

Callaba en un intento vano 
de disfrazar el martilleo,
confesándolo todo en cada nueva
"Lee este libro".
Intentaba dejarla ir, convencido.
Feliz. Hasta que ella volvía.
¿O era él?

Y todas las máscaras del mundo
sembraban las calles 
de luminosas cuevas de Waitomo.
Y todas las voces del mundo
estallaban en el último relámpago de la tormenta.

Era feliz.
Se repetía, todos los días, frente al espejo.
Era feliz.
Les repetía, todos los días, 
a los que no preguntaban.


Feliz. 
Hasta que ella volvía.
¿O era él?




martes, 3 de diciembre de 2013

DE NÚMERO, DE CIUDAD Y DE ESTACIÓN

Me equivoco, ya lo sabes.

De número, 
de ciudad y de estación.
De año. Me equivoco.

De color de ojos.
De remiendos con olor a nuevo.
Me equivoco porque agrietan los labios.

¡No sabes cuánto! 
Cada día cinco veces.
De nombre y de suelo.
¿Y quién lo entiende?

Cinco veces cada estación, 
cada ciudad, cada gesto.
De pedir y de esperar, 
me equivoco.

De cerrar los ojos 
y no comerme una manzana.
De los signos de puntuación
(la pregunta no era cuando).


De respuesta. 
De promesas y sus intentos:
como esa risa. 
De eso me equivoco.

Como cristal y aguamarina.
Como el otoño. Al que amas. Al que odias.

Necesitar una parada
de autobús que no existe,
Encontrarla.

De cita. De hora. Y de infierno.
De rueda de bicicleta.
De mirada, me equivoco.

De ojos y acuerdos, de futuro.
De vida y de muerte. 
De recuerdos.

De mano para escribir poemas.
De tierra para plantar el hojaldre.
De marca de gafas de sol.


Sólo eso.
Confundir otoño con aguamarina.
De número, 
de ciudad y de estación.
De año. Me equivoco.






lunes, 8 de noviembre de 2010