sábado, 18 de mayo de 2019

martes, 16 de octubre de 2018

Costillas rotas bajo el chaleco salvavidas




Probé mil formas de esquivar las balas.
Costillas rotas bajo el chaleco salvavidas.
Caí de rodillas. Esperé. Cerré los ojos a diario.
Prisionera muda de un disfraz de besos.

Mi cabeza borró la mitad.
La otra mitad aún produce monstruos.
No hubo golpes, ni ojos morados.
Solo locura y miedo a las palabras.

Aprendí que todo es nada.
Que el amor rehén pasa factura.
Fui marioneta de otoño. Nieve en agosto.
Aprendí que hay quien ahoga para poder respirar.

Fui copa rota de rascacielos. Y esperé.
No lo decidí yo, eso está claro. Excepto el final.
Años enteros. Años enteros borrados. Y esperé.
Hasta que resucité de entre los muertos.

lunes, 15 de octubre de 2018

Culpa de ser otra y no ser otra




Un hombre cansado arrastra el otoño en sus zapatos,
levanta la mirada lo justo para cruzar la calle.
Un remolino de hojas amarillas embota sus sentidos.
Sueños de niño, niño perdido, río de piedras.

Tiene todo el tiempo del mundo
y olvida cómo se construyen las cometas.
Olvida que antes tenía un nombre
y repite barrotes con mentiras de otros.

Una mujer cansada, ausente, impaciente.
Ya nadie pinta rayuelas, solo culpa.
Culpa de ser otra y no ser otra.
Sueños de niña, niña con piedras. río con barro.

Olvida que antes era manos libres
que antes era caminos.
Mira por la ventana astillada
y repite barrotes con frases de otras.

Te alejas de puntillas.
Por poco, sonríes. Por poco.
Maldita niebla, maldita culpa.
Huele a grava y metal. A cambio de agujas.
Y a lo lejos, relámpago. Por poco.


miércoles, 29 de agosto de 2018

Adoquines y ventana


Se descolgaba de los puentes y paseaba por las paredes de los edificios. 
Y al llegar arriba, recordaba. Ojos de adoquines y ventana. 
Y al llegar arriba, primavera. Labios de otoño y sal.

miércoles, 30 de mayo de 2018

Quién sabe, igual yo también soy un fantasma



Te despiertas a gritos por las noches. Fantasmas. Encerrados en la casa mientras les tengas miedo. Y, por si acaso, te encomiendas a ellos, nombrándoles. Porque si no les nombras, se asustan, creen que ya no existen. Y te susurran sus nombres para que les recuerdes, para que el olvido no les convierta en polvo. Eso son las palabras: fantasmas con miedo.

Luego perdieron el miedo, sí seguían existiendo, y al final se fueron. A ese lugar, ya sabes cuál. Al que nombramos para que nos dé menos miedo. Eso son las palabras: fantasmas sin miedo y vivos aterrorizados. Y me paso el día, así: nombrando y desnombrando, Vivos y muertos. Hasta que en la habitación volvemos a estar solos tú y yo, cerrando los ojitos: buenas noches, niño. Y ya no hay fantasmas que me hagan despertar a gritos por las noches. Hasta que ya no hay muertos asustados que quieren seguir vivos suplicando que alguien diga su nombre antes de irse a dormir: buenas noches, niña.

Y ahora ya no hay fantasmas ni muertos que me asusten de noche. Ahora solo quedan los vivos. Los que nos asustan de día. De día y de noche. Despiertos y dormidos. Esos vivos, ya sabes cuáles, que no nos dejan vivir, ni soñar, ni dormir, ni despertar. Eso son las palabras: vivos con pesadillas.

Quién sabe, igual yo también soy un fantasma. Tu fantasma. Ese que te acecha por las noches, que no sabe aún que ya no está, que ya no existe. Ese fantasma que quiere seguir vivo que te pide una y mil veces que, antes de dormir, pronuncies su nombre. Que susurres mi nombre: buenas noches, niña. Para que el olvido no llene mis ojos. Para que la ceniza no llene los tuyos. Buenas noches, niño. Hasta mañana.

Buenas noches, fantasma. 

viernes, 20 de abril de 2018

El 50%

No es un problema de mujeres.
Tu madre es una persona.
Tu hermana es una persona
Tu abuela es una persona.
Somos el 50% de los seres humanos.

La persona que limpia tu casa es mujer.
La persona que limpia tu habitación de hotel es mujer.
La persona que cuida de tus mayores es mujer.

Las mil personas asesinadas por sus parejas o exparejas son mujeres.
Las personas violadas por manadas son mujeres.
Personas que quieren dejar de tener miedo.

Personas que quieren dejar de tener miedo en el trabajo.
Personas que quieren que se las valore, que se les pague un sueldo digno.
Personas que no quieren que las humillen.

Personas a las que mandáis a por café y fotocopias
solo porque… ¿porque qué?
Personas a las que tratáis como tontas-guapas-débiles desde pequeñas
solo porque… ¿porque qué?
Personas a las que preguntáis en entrevistas de trabajo
si quieren tener hijos solo porque... ¿porque qué?

No queremos más derechos por ser mujeres.
Los queremos porque somos personas.
No es un problema de mujeres,
Es un problema del 50% de los seres humanos.

jueves, 12 de abril de 2018

Una caja de zapatos sin cometa



El frío es un adiós entre tu cuerpo y el mío.
La llave del tiempo está gastada y, casi siempre, se pierde.
Se pierde por la casa vacía, por el jardín abandonado.
Abandonado por nadie y por todos.

El frío es un te quiero que nunca dijiste.
La cama sin deshacer y el árbol caído.
Un trineo que va a ninguna parte.
Los besos que te niegas en este salón de cementerio.

El frío es tu mano vacía, la voz callada, las ganas de llorar.
Este encierro en una caja de zapatos sin cometa.
Tus latidos sin sobresaltos. Estos labios cerrados.
Lo que nunca te has permitido. 
El miedo a que salga mal. El miedo a que salga bien.